El Elegido de Dios

18 de Diciembre

Cuarto Domingo de Adviento

TEXTO.
Lucas 1.26-38
26A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado
Nazaret, 27a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para
casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. 28El ángel entró
donde ella estaba, y le dijo:
–¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo.
29Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba qué signifi caría
aquel saludo. 30El ángel le dijo:
–María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. 31Ahora vas a quedar
encinta: tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. 32Será un gran hombre, al que
llamarán Hijo del Dios altísimo: y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado
David, 33y reinará por siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fi n.
34María preguntó al ángel:
–¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
35El ángel le contestó:
–El Espíritu Santo se posará sobre ti y el poder del Dios altísimo se posará sobre
ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios.
36También tu parienta Isabel, a pesar de ser anciana, va a tener un hijo; la que decían
que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. 37Para Dios no hay nada
imposible.
38Entonces María dijo:
–Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has dicho!
Con esto, el ángel se fue.

Otras lecturas: 2 Samuel 7.1-5, 8-12, 14,16; Salmo 89.2-5, 28, 30; Romanos 16.25-27

LECTIO:
El mensajero de Dios en la lectura de esta semana es el ángel Gabriel. Su
impresionante conversación con una joven de Nazaret, María, destaca dentro del
comienzo del Evangelio de Lucas.
Es comprensible que María se sienta al principio temerosa e inquieta por este
encuentro. Gabriel le anuncia que va a quedar embarazada y dar a luz al Hijo de Dios.
Por su pregunta del versículo 34, María parece comprender que todo esto sucederá en
breve: antes del matrimonio proyectado con José, su prometido.
Gabriel le explica que el suyo no será un embarazo corriente. Será un acontecimiento
milagroso, llevado a cabo por la presencia de Dios en medio de su vida. Como señal de
que nada hay imposible para Dios , el ángel le comunica que su parienta Isabel, estéril
desde hace muchos años, está embarazada de seis meses.
María se da cuenta de que Dios la está llamando para una misión muy especial. Su
respuesta lo dice todo: ‘Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has
dicho!’ Pone su confi anza por completo en Dios.

MEDITATIO:
■ María recibe una llamada extraordinaria de parte de Dios, que se sirve de un ángel
para hablar con ella. ¿Qué medios suele utilizar Dios para hablarnos? ¿Cuándo
escuchaste a Dios por última vez y qué acción emprendiste?
■ María cree en la promesa que Dios le hace y confía que Dios mismo la llevará a
cabo. ¿Qué lecciones podemos aprender de su respuesta?
■ Aceptar el mensaje de Dios surte un profundo efecto en la vida de María. ¿De qué
manera ha cambiado tu vida el mensaje de Dios para ti?
■ A algunas personas les resulta difícil aceptar el relato evangélico del nacimiento
virginal. ¿De qué modo nos ayuda el versículo 37 a responder a todo esto?

ORATIO:
En el salmo de hoy, Sal 89.1-5, hallamos un maravilloso cántico de alabanza sobre
el amor y la fi delidad de Dios. Piensa de qué manera Dios te demuestra su amor hacia
ti. Piensa en cómo Dios te ha mostrado su fi delidad a lo largo de tu vida. La promesa
del verso 4 se refi ere a Jesús, pero también se aplica a todo aquel que le acepta como
Señor. Responde a Dios dándole gracias y pídele que haga más profundas tu fe y tu
confi anza en él.

CONTEMPLATIO:
Las otras lecturas de hoy arrojan luz sobre el anuncio de Gabriel. En 2 Samuel 7, las
promesas que Dios le hizo a David por medio del profeta Natán cientos de años antes
se cumplen en el hijo prometido a María.
La segunda lectura procede de los últimos versículos de la carta de Pablo a los
Romanos. Es una oración de alabanza a Dios por haber revelado la Buena Noticia y
ser el Señor de la historia humana. Haz de estas mismas palabras tu propio himno de
alabanza para glorifi car a Dios

© Sociedades Bíblicas Unidas 2012