Lectio 2 Febrero: El FAVOR DE DIOS DESCANSABA SOBRE ÉL.

02 de Febrero de 201 

Presentación del Señor

El favor de Dios descansaba sobre él.

Lucas 2,22-40

Más tarde, pasados ya los días de la purificación prescrita por la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentárselo al Señor,23cumpliendo así lo que dispone la ley del Señor: Todo primogénito varón ha de ser consagrado al Señor, 24y para ofrecer al mismo tiempo el sacrificio prescrito por la ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones.

25Por aquel entonces vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso que esperaba la liberación de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón26y le había hecho saber que no moriría antes de haber visto al Mesías enviado por el Señor. 27Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al Templo cuando los padres del niño Jesús llevaban a su hijo para hacer con él lo que ordenaba la ley. 28Y tomando al niño en brazos, alabó a Dios diciendo:

29Ahora, Señor, ya puedo morir en paz,

porque has cumplido tu promesa.

30Con mis propios ojos he visto

la salvación que nos envías

31y que has preparado

a la vista de todos los pueblos:

32luz que se manifiesta a las naciones,

y gloria de tu pueblo Israel.

33Los padres de Jesús estaban asombrados de lo que Simeón decía acerca del niño. 34Simeón los bendijo y anunció a María, la madre del niño:

— Mira, este niño va a ser causa en Israel de que muchos caigan y otros muchos se levanten. Será también signo de contradicción 35puesto para descubrir los pensamientos más íntimos de mucha gente. En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón.

36Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana que en su juventud había estado casada siete años, 37y permaneció luego viuda hasta los ochenta y cuatro años de edad. Ahora no se apartaba del Templo, sirviendo al Señor día y noche con ayunos y oraciones. 38Se presentó, pues, Ana en aquel mismo momento alabando a Dios y hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

39Después de haber cumplido todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su pueblo, Nazaret.40El niño iba creciendo y robusteciéndose; estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios.

Otras Lecturas: Malaquías 3,1-4 Salmo responsorial: 23 Hebreos 2,14-18

Lectio: La presentación de Jesús en el Templo es algo original del tercer Evangelio. Presentan al niño Jesús como aquél que lleva a cabo los proyectos de Dios y culmina las más grandes esperanzas del Pueblo de Dios.

Numerosas expresiones resaltan la importancia del tiempo en esta lectura. Se hace referencia al día exacto de la presentación, a la espera de la muerte, a un largo tiempo de viudedad, … ¿Por qué esta insistencia sobre el tiempo? Numerosas normas de la religión judía son recordadas. ¿Por qué esta insistencia sobre las costumbres de los judíos, las cuales ya consideramos caducas? Porque subrayan así el principio de un nuevo tiempo de alianza entre Dios y su pueblo. En efecto, las costumbres judías evocadas al principio del Evangelio están presentes en los libros de la Torah mencionados (Éxodo, Levítico, Números). La única ausencia: la presentación física del niño en el templo, la cual no está descrita en ninguno de los libros base del judaísmo. El gesto público de los padres de Jesús manifiesta la continuidad y la ruptura entre el antes del Pueblo de Dios y el ahora del cumplimiento definitivo de las promesas. El discurso sobre la espada que atraviesa el corazón de la primera creyente, María, ofrece una paradoja igualmente profunda.

El Evangelio insiste sobre el marco en el que tienen lugar estos acontecimientos: Jerusalén y el Templo. ¿Cuál es el simbolismo de este espacio? En unas cuantas líneas, asistimos a dos encuentros imprevistos en el recinto del Templo de Jerusalén. Este lugar es el signo por excelencia de la presencia del Dios de Israel en medio de su pueblo. Además, Lucas utiliza en griego una versión particular de la Ciudad santa. Hace referencia a Jerusalén como un lugar de paz cumplida. He ahí el escenario idóneo para el cumplimiento de las antiguas promesas transmitidas al Pueblo de Dios por el mensaje de varios profetas. El texto, además, está lleno de referencias a varios de esos mensajeros del Señor Dios. La vida o el propósito de Samuel, Isaías, Ezequiel, Malaquías y Daniel proveen las palabras y las imágenes del Evangelio.

Meditatio: En el niño Jesús aparece en la historia de la humanidad una nueva posibilidad de relación entre Dios y la humanidad. Para simbolizar el carácter global de este nuevo contexto de salvación, un hombre y una mujer de edad avanzada anuncian verdades increíbles. Dios ha intervenido en la historia de la humanidad; el tiempo de la decisión definitiva ha venido. Esta decisión es también tan dolorosa como una espada que atraviesa. La bendición, por tanto, tiene un lado paradójico: obliga a tomar una posición y a decidirse en medio del debate.

Nos toca a nosotros tomar el relevo de las personas que confiaron en el Evangelio. Nuestra fe prolonga las esperanzas cantadas en el Antiguo Testamento. ¿Cómo podemos nosotros, en estos tiempos actuales,  acoger a Jesús y revelar la luz que vierte en nuestros corazones? Una pista es sugerida por el tejido mismo de texto evangélico. Está lleno de alusiones a la larga aventura del primer Pueblo de Dios. Comprendemos con más precisión la novedad absoluta introducida cuando el Hijo de Dios vino en carne, volviéndonos más sensibles a las páginas de la Biblia que preceden al Nuevo Testamento. Jesús es la última palabra de Dios. Para escuchar esta Palabra cargada de impulso y dinamismo, hace falta saber entender el idioma en que ha sido pronunciada.

Oratio: Con María, revivo el momento decisivo de la entrada en la fe. La fe es como una espada afilada que obliga a separar las cosas. Bendigo a Dios por darme cada día la oportunidad de percibir las manifestaciones de la salvación concedidas en Jesús.

Contemplatio: ¿Nuestras familias nos decepcionan? La santidad es sin embargo su destino… Poco importan las circunstancias: mi familia es el primer terreno en el que la santidad de Dios quiere enraizarse. ¿La más santa de las familias a conocido angustias, tiranteces, perplejidades? ¡Nuestras familias inestables e indecisas de hoy en día puede tener por tanto esperanza!

Citas Bíblicas del Evangelio para cada día de la semana.

  • Lunes: Marcos 5,1-20
  • Martes: Marcos 5,21-43
  • Miércoles: Marcos 6,1-6
  • Jueves: Marcos 6,7-13
  • Viernes: Marcos 6,14-29
  • Sábado: Marcos 6,30-34

 

 

 

 

Lectio 26 de Enero: UNA GRAN LUZ

26 de Enero

Tercer Domingo del Tiempo Ordinario

UNA GRAN LUZ

Mateo 4,12-23

12Al enterarse Jesús de que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. 13Pero no fue a Nazaret* sino que fijó su residencia en Cafarnaún*, junto al lago*, en los términos de Zabulón y Neftalí, 14en cumplimiento de lo dicho por medio del profeta Isaías:

15 ¡Tierra de Zabulón y Neftalí,

camino del mar, al oriente del Jordán,

Galilea de los paganos!

16 El pueblo sumido en las tinieblas

vio una luz resplandeciente;

a los que vivían en país de sombra de muerte,

una luz los alumbró.

17A partir de aquel momento, Jesús comenzó a predicar diciendo:

— Convertíos, porque ya está cerca el reino de los cielos.

18Iba Jesús paseando por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a dos hermanos: Simón, también llamado Pedro, y su hermano Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red en el lago. 19Jesús les dijo:

— Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos dejaron de inmediato sus redes y se fueron con él.21Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, que estaban en la barca con su padre, reparando las redes. Los llamó, 22y ellos, dejando en seguida la barca y a su padre, lo siguieron. 23Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas judías*. Anunciaba la buena noticia del Reino y curaba toda clase de enfermedades y dolencias de la gente. 

Otras Lecturas: Isaías 8,23 – 9,3; Salmo 27,1, 4, 13-14; 1 Corintios 1,10-13, 17

Lectio: Comenzamos con una escueta lección de geografía que nos ayude a entender quién estaba dónde y por qué. Juan Bautista predicaba en Judea, donde se encuentran Jerusalén y Belén, en la región sur de Palestina. Juan llevaba a cabo su ministerio al este, cerca del río Jordán.

Herodes Antipas había metido en la cárcel a Juan Bautista por criticar públicamente que estuviera viviendo con la mujer de su hermano Felipe, quebrantando la ley judía (Levítico 18,16). Al cabo, la mujer de Herodes maquinó para conseguir que Herodes condenara a muerte a Juan (Mateo 14)

Mateo no explica la relación entre ambos hechos, sino que se limita a decir que Jesús se trasladó hacia el norte, a Galilea, después de que detuvieran a Juan. Jesús no vuelve a Nazaret, donde se había criado, sino que decide asentarse en Cafarnaún. Mateo interpreta esto como cumplimiento de la profecía mesiánica de Isaías 9:1-2

En aquellos momentos la mayor parte de quienes vivían en las tierras de Zabulón y Neftalí eran gentiles, así que al decidir comenzar su ministerio en aquella región Jesús nos ofrece un signo muy claro de la naturaleza universal de su misión.

En este pasaje Mateo nos transmite dos aspectos del ministerio de Jesús. En primer lugar, predicaba la buena noticia del Reino y curaba a la gente de todo tipo de enfermedades. En segundo lugar, llama a sus primeros discípulos para enseñarlos a ‘pescar hombres’ en lugar de peces

Mateo nos proporciona muy pocos detalles sobre el encuentro con aquellos cuatro pescadores. No obstante, Jesús debió causarles una tremenda impresión, ya que dejaron de buena gana sus trabajos y le siguieron.

Meditatio: ¿Por qué crees que Pedro, Andrés, Santiago y Juan estaban dispuestos a dejar su trabajo y convertirse en discípulos de Jesús?

¿Qué cualidades crees que vio Jesús en aquellos cuatro hombres que le impulsaran a elegirlos como discípulos suyos?

¿Qué es la ‘buena noticia’ del Reino? ¿Qué significa para ti personalmente?

¿Qué sentirías si Jesús se hiciera presente en tu lugar de trabajo? ¿De qué manera te llama Jesús para que le sigas? ¿Estás dispuesto a obedecerle, como los discípulos, a costa de todo?

Oratio: El Salmo 27 ofrece muchas palabras de aliento, y no son la menos importantes las que nos recomiendan apegarnos al Señor y esperar en Él porque es nuestra luz y nuestro refugio. Invita al Espíritu Santo a que se cuide de ti, utilizando las palabras del salmo para afianzar tu fe y tu confianza en Dios.

Jesús sigue trayendo hoy día palabras que sanan los corazones afligidos y los cuerpos, aunque no siempre entendamos la manera en que actúa. Pídele que te ayude a ti y a los demás a reconocer que es necesaria su presencia salvadora.

Contemplatio: Piensa en la ‘gran luz’ del versículo 16. ¿Qué convierte a Jesús en la gran luz para todas las gentes y para ti en particular?

Citas Bíblicas del Evangelio para cada día de la semana.

  • Lunes: Marcos 3, 22-30
  • Martes: Marcos 3,31-35
  • Miércoles: Marcos 4,1-20
  • Jueves: Marcos 4,21-25
  • Viernes: Marcos 4,26-34
  • Sábado: Marcos 4,35-41

Lectio 19 de Enero: SALVADOR DEL MUNDO

19 de Enero

Segundo Domingo del Tiempo Ordinario

SALVADOR DEL MUNDO

Juan 1,29-34

29Al día siguiente, Juan vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo:

— Ahí tenéis al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30A él me refería yo cuando dije: “Después de mí viene uno que es superior a mí, porque él ya existía antes que yo”. 31Ni yo mismo sabía quién era, pero Dios me encomendó bautizar con agua precisamente para que él tenga ocasión de darse a conocer a Israel.

32Y Juan prosiguió su testimonio diciendo:

— He visto que el Espíritu bajaba del cielo como una paloma y permanecía sobre él. 33Ni yo mismo sabía quién era, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y permanece sobre él, ese es quien ha de bautizar con Espíritu Santo”. 34Y, puesto que yo lo he visto, testifico que este es el Hijo de Dios.

Otras Lecturas: Isaías 49, 3, 5-6; Salmo 40,2, 4, 7-10; 1 Corintios 1,1-3

Lectio: Estos versículos del mismísimo primer capítulo del evangelio de Juan nos presentan al Bautista dando testimonio inequívoco de que Jesús es el Mesías tanto tiempo esperado.

Juan Bautista era profeta y su misión consistía en preparar el camino al Mesías. Predicaba la necesidad de arrepentimiento de los pecados y la conversión a Dios. Esto se demostraba públicamente mediante el bautismo en el río Jordán.

A diferencia de los otros evangelistas, el apóstol Juan no describe con detalle el bautismo de Jesús. Por el contrario, opta por centrarse en un detalle particular y en su significado. El punto clave es la afirmación de Juan Bautista: ‘He visto al Espíritu Santo bajar del cielo como una paloma, y reposar sobre él’ (versículo 32).

Juan Bautista explica a continuación el significado de todo aquello. Dios le había dicho que la persona a la que viera que le sucedía aquello era ‘el que bautiza con Espíritu Santo’, aquel a quien él estaba preparando el camino: el Mesías. Era la marca especial del Espíritu Santo la que señalaba a Jesús frente a todos los demás.

Dios también inspira a Juan Bautista para que proclame que Jesús es el ‘Cordero de Dios’. Esto nos proporciona una pista para pensar que Jesús podría ser un Mesías de un tipo muy distinto del que esperaba la mayor parte de la gente de aquella época. El Mesías no venía para liberar al pueblo judío de los romanos, sino para liberarlo del pecado y darle capacidad para vivir en un reino nuevo. Y su misión no se limitaba a rescatar al pueblo de Dios en Israel, sino que incluía al mundo entero.

Por eso, Juan señala a Jesús como aquel en quien se cumple la profecía de Isaías 53 sobre el Siervo Sufriente: en el verso 7 se dice del Siervo que ‘lo llevaron como cordero al matadero’. Parte del ministerio de Jesús será actuar como el cordero del sacrificio que se ofrece a Dios por el perdón de los pecados.

En el versículo 30 Juan Bautista también hace una observación reveladora: ‘existía antes que yo’. Cronológicamente hablando, Juan nació antes que Jesús. En Lucas 1:36 el ángel Gabriel le dijo a María que ella daría a luz a Jesús y que Isabel, la madre de Juan, ya estaba de seis meses. Pero el apóstol Juan comienza su evangelio afirmando que Jesús existía en la Divinidad antes de que fuera creado el mundo (Juan 1,1-3).

Meditatio: La presencia del Espíritu Santo era esencial para el ministerio de Jesús. ¿Qué nos dice esto respecto a nuestra necesidad de la presencia del Espíritu Santo? ¿Cuál es tu experiencia de la acción del Espíritu Santo en tu vida? ¿Qué podemos aprender de Jesús a partir de su descripción como ‘Cordero de Dios’?

Oratio: Reza recitando el Salmo 40 y busca qué imágenes de Jesús puede ofrecerte. A continuación, vuelve a recitarlo y métete en el interior del salmo. Deja que Dios te hable por medio de él.

Da gracias porque Jesús vino para quitar tu pecado y para que puedas disfrutar de la amistad y la paz con Dios.

Dale gracias a Dios porque Jesús es ‘luz de las naciones que lleva la salvación hasta las partes más lejanas de la tierra’ (Isaías 49,6). Reza por aquellos que Jesús te sugiera en tu corazón.

Contemplatio: Lee todo el capítulo 53 de Isaías y reflexiona sobre la imagen del Hijo de Dios como ‘cordero’. Pasa algún tiempo con Dios y deja que se asiente en tu interior lo maravilloso que tiene lo que estás leyendo de Jesús. Que sea una fuente de esperanza para la semana que ahora comienzas.

Citas Bíblicas del Evangelio para cada día de la semana.

  • Lunes: Marcos 2, 18-22
  • Martes: Marcos 2, 23-28
  • Miércoles: Marcos 3, 1-6
  • Jueves: Marcos 3, 7-12
  • Viernes: Marcos 3, 13-19
  • Sábado: Marcos 16,15-18

Lectio 12 de Enero: UNGIDO PARA EL MINISTERIO

12 de Enero

El Bautismo del Señor, Primer Domingo del Tiempo Ordinario

UNGIDO PARA EL MINISTERIO

Mateo 3,13-17

13Por aquel tiempo llegó Jesús al Jordán procedente de Galilea para que Juan lo bautizara. 14Pero Juan se resistía diciendo:

— Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?

15Jesús le contestó:

— ¡Déjalo así por ahora! Es menester que cumplamos lo que Dios ha dispuesto.

Entonces Juan consintió. 16Una vez bautizado, Jesús salió en seguida del agua. En ese momento se abrieron los cielos y Jesús vio que el Espíritu de Dios descendía como una paloma y se posaba sobre él. 17Y una voz, proveniente del cielo, decía:

— Este es mi Hijo amado en quien me complazco.

Otras Lecturas: Isaías 42,1-4, 6-7; Salmo 29,1-4, 9-10; Hechos 10,34-38

Lectio: Si nos basamos en lo que leemos en los evangelios, el ministerio de Jesús comienza con su bautismo de manos de Juan en el río Jordán. Juan ya llevaba un tiempo bautizando a las con un bautismo que era signo de arrepentimiento por sus pecados y de su vuelta a Dios.

Por lo que vemos en los versículos anteriores (Mateo 3,10-12, que ya contemplamos en el Segundo Domingo de Adviento), está claro que Juan creía que el Mesías iba a traer el Reino de los Cielos, y con él, el juicio. Había, pues, una urgente necesidad de arrepentimiento. El Mesías habría de traer un bautismo distinto, no con agua sino con el Espíritu Santo y fuego.

Por eso, cuando Jesús se acerca humildemente, la reacción de Juan es protestar. Reconoce el ministerio mesiánico de Jesús. Juan ‘ni siquiera merece llevarle las sandalias’ (Mateo 3,11). Y sin embargo, Jesús, en vez de actuar con poder y juicio, se identifica con todos los demás que se presentan en señal de arrepentimiento.

Jesús reconoce la objeción de Juan, pero insiste en que de aquel modo se cumple ‘todo lo que es justo delante de Dios’. Mediante este acto de obediencia, Jesús demuestra cuáles serán sus objetivos fundamentales durante el resto de su ministerio: hacer todas las cosas a la manera de Dios, y no a la suya propia.

Después de salir del agua, Jesús ve bajar sobre sí al Espíritu Santo en figura de paloma y posarse sobre él. Dios Padre confirma que Jesús es su ‘hijo amado, a quien ha elegido’.Vemos aquí a la Santísima Trinidad actuando al unísono.

Por el relato de Mateo no queda claro si los demás llegaron a ver la paloma y escuchar también la voz. Sin embargo, en el evangelio de Juan aparece claramente que también Juan Bautista vio bajar al Espíritu sobre Jesús y que Dios le decía lo que significaba esto: que Jesús era el Mesías (Juan 1,29-34, texto que veremos el próximo domingo).

Meditatio: Jesús no tenía ningún pecado del que arrepentirse. Piensa, pues, por qué querría Dios que a Jesús le bautizara Juan públicamente junto con todos los demás.

Jesús y Juan nos muestran claramente que necesitamos obedecer a Dios aun cuando los demás puedan entender mal nuestras acciones. ¿Te impiden de algún las opiniones de los otros obedecer a Dios? Dedica algunos momentos a reflexionar sobre este punto.

Pocas personas oyen a Dios hablarles con una voz audible o ven un signo del cielo como una paloma. ¿Cómo te habla a ti Dios?

Oratio: Piensa cuánto ama Dios a Jesús. Piensa ahora en cuánto te ama a ti: envió a Jesús para morir en lugar tuyo para que pudieras ser adoptado en su familia. Tómate algún tiempo para darle gracias a tu Padre del cielo.

Contemplatio: El Espíritu Santo invistió de poder a Jesús para su ministerio. ¿Qué peso tiene el Espíritu Santo en tu relación con Dios? Entre otras cosas, el Espíritu nos revela a Jesús y nos dispone para servir a Dios. Considera la obra del Espíritu Santo e invítale a ayudarte y guiarte.

Citas Bíblicas del Evangelio para cada día de la semana.

  • Lunes: Marcos 1, 14-20
  • Martes: Marcos 1, 21-28
  • Miércoles: Marcos 1, 29-39
  • Jueves: Marcos 1, 40-45
  • Viernes: Marcos 2, 1-12
  • Sábado: Marcos 2, 13-17